La Caverna (un relato de Ciencia Ficción)
Era una playa. En el cielo brillan, !nada menos ke tres soles!. Cerca de un mar de color naranja se levantan dos montículos de piedra - muy pulida, de un color parecido al de la piel humana -. El hueco ke queda entre ambos montículos forma la entrada a una especie de caverna, dentro hay una estancia oscura, los laterales y el techo son de piedra, pero incrustadas a lo largo de las mismas hay multitud - de lo ke parecen - piedras preciosas, de gran tamaño. Destacan las verdes color esmeralda y los rubíes color rojo, también hay un tipo de piedras azules con pequeños puntos amarillos flotando en su interior - son realmente preciosas - . En conjunto resultan un grupo de colores psicodélicos, hipnóticos, que se adentran en la conciencia y te trasmiten una sensación de no-yo, de vacuidad, donde el color es lo único ke cuenta. Y las partículas luminosas, vibrando en diferentes longitudes de onda, parecen entran a formar parte de tí.
Si nos fijamos en el fondo de la estancia podemos ver una ranura en la pared, ke no es sino el acceso a una especie de ascensor que nos deja ver su interior al acercarnos - abriendose de forma automática sus puertas cuando nos aproximamos -.
Al entrar en él, nos traslada varios metros bajo tierra, para volver a abrirse al llegar a una sala de mucho mayor tamaño ke la situada arriba.
Moviéndose por la estancia hay varios seres fantásticos - ke ahora describiré - y ke acogen nuestra presencia con naturalidad, como si de algún modo formaramos parte de ellos. Aunque su forma, como he dicho, es especial: de características antropomorfas, dividen su cuerpo - como nosotros - en dos extremidades superiores y dos inferiores sobre las ke se apoyan un tronco y una cabeza, -porque es una cabeza, !no puede ser otra cosa!.
Lo extraordinario es el color y la textura de su piel, que aparece de forma transparente (como la de las medusas marinas), dejándonos ver todo su interior. En él mismo destacan una serie de canalizaciones, que de manera similar a nuestro sistema circulatorio, se reparten por todo el cuerpo en diámetros de distinto grosor, y por cuyo interior fluye una sustancia de color verde, que me recuerda tremendamente a la clorofila de las plantas.
El craneo también es perfectamente visible, y tanto su estructura como lo ke parecen ser piezas dentales, están hechas de un cristal - también transparente - que nos deja ver lo ke ocupa el lugar del cerebro, y ke no es sino un conjunto de más canalizaciones, enredadas, en las ke el citado líquido verde adopta miles de tonalidades distintas, de tal forma - y sólo por poner un ejemplo - ke se pueden distinguir más de treinta intensidades distintas, únicamente del color rojo.
Todo esto es, por supuesto, increible. !Pero aún hay más!.
Suspendidos en el aire, por no se ke fuerza, hay dos vehículos - vamos a llamarlos así - de forma esférica pero aplastada, como las conchas de un crustáceo; y de unas dimensiones totalmente simétricas; parecen estar hechos de una especie de marmol negro - esta vez totalmente opaco-.
Uno de los hombres ke me acompañan señala sorprendido los curiosos elementos, y uno de los seres transparentes nos mira y al instante comprendemos - como si nos hubiera hablado -:
"Son nuestras naves para viajar por el Cosmos". Esa es la idea ke llega a nuestros cerebros sin haber vibrado para nada nuestros timpanos...
_¿Pero cómo?. Pregunto
"No viaja el cuerpo sólo la conciencia... lo que vosotros llamáis mente". Recibimos de nuevo.
_¿Qué sois?
"Una especie evolucionada del hombre. Hemos fundido nuestro ser con el de las plantas. En cierto modo hemos perdido animalidad... Pero es mejor así..."
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Diario de a bordo (Comandande Roberto Gómez. jefe de expediciones interplanetarias de la Agencia Espacial Europea):
19 de abril del año 2046 (una de las lunas de Saturno). Hemos encontrado al Homo Sapiens Vegetalis. !Estamos ante él!. !Es perfecto!, !más perfecto que nosotros...
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Si os digo ke está basado en hechos reales, no me creeríais, ¿verdad?.



moon-night-rivers dijo
Me encanta la ciencia ficción, y me gustaría saber mucho más del homo sapiens vegetalis, jejeje.
Un beset.
20 Abril 2008 | 11:35 PM