Las doctrinas carecen de vigor, las enseñanzas son estúpidas, las convicciones ridículas y estériles las florituras teóricas. De todo lo ke somos vida no hay sino en las potencias del alma. Si no hacemos con ellas la música superflua y no elevamos el tedio al rango de oráculo, ¿en qué misterio nos enterraremos? ¿No se siente en el pulso el mismísimo misterio de la materia y no nos evoca su ritmo las melodías de lo indescifrable?.

Cuando estoy despierto no se en ke creer, cuando estoy bajo el hechizo de los acordes, menos aún. ¿por qué cuando estoy así, carente de toda fe, la vida se transforma en "yo" y yo estoy en todas partes.

El final de la música interior es una fusión en un requiem cósmico. La tempestad que desencadenan las trompetas del fin del mundo se apacigua y una calma horizontal se desliza como una ausencia soleada...

Con frecuencia he sentido a mi alma junto al cuerpo, la he sentido lejos, sin razón de ser, sin oficio ni beneficio. ¿Cómo iba a seguirla si en sus súbitas elevaciones se escapaba del lecho del corazón? ¿No es su destino vagar por los cauces de los sentidos?, ¿Qué es entonces lo ke la empuja a esos espacios donde no puedo seguirla?. Los hombres la poseen, disponen de ella, les pertenece.

Sólo yo quedo inferior a mi mismo.