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Impulso a lo Absoluto

Espacio para la perpetración de delitos literarios. (netdacosta@hotmail.com)

25 Enero 2008

Jhony Bern ingresa en la cárcel provincial

Finalmente, y con dieciocho años recien cumplidos, Jhon Anthony Bern fue condenado a tres años de cárcel.
Hay quien piensa, entre ellos claro está, sus padres, que jamás deberían haberle metido allí. El manicomio era en todo caso su lugar, "una buena zurra, le daba yo a ese caradura", opinaban algunos de los lugareños cuando se les preguntaba sobre la noticia, "la cárcel es para los delincuentes, y este chaval no es más que un desvergonzado", comentaban otros de sus vecinos.
Pero lo cierto es que esta última vez Jhony se había pasado. Como se suele decir: se había pasado tres pueblos.
Se celebraba en la localidad una convención nacional sobre productos dietéticos, en la que como digo, participaban médicos provenientes de varios puntos del país. Fue el alcalde de la población el que inauguró las ponencias con el típico discurso de apertura.
Medio pueblo abarrotaba el salón de actos de la casa de la cultura, allí estaba el reportero del periódico local e incluso un par de cámaras de televisión de una cadena de ámbito nacional.
Y por allí andaba Jhony.
Desde su última "actuación" la policía del pueblo lo tenía especialmente vigilado, y como le había comentado el sargento Pipeline a su madre: "Lo siento señora pero a la mínima que su hijo vuelva a pasarse lo más mínimo me encargo yo mismo de llevarlo a la cárcel de Nasville. Y le aseguro que allí no se va de vacaciones". Y después había dado orden a los tres agentes que tenía bajo su mando de que hicieran todo lo posible por pillar al joven con las manos en la masa.
Pero Jhony era listo, extravagante pero listo, y en los meses siguientes no se le vio mucho el pelo por las calles. Hay que decir también que sus padres lo habían enviado una temporada con sus tíos maternos, a doscientos cincuenta kilómetros del pueblo, con la esperanza de que llegara un poco más centrado.
Así, aquel día en el que la mayor parte del pueblo estaba pendiente del citado acontecimiento, allí estaba también Jhony, sentado entre el público, como un chico bueno. Y eso que uno de los agentes no le quitó ojo desde que entró en la sala: "¿Qué demonios hace este aquí?", se había preguntado. Pero, Jhony asistió a las casi tres horas de conferencias, sin moverse de su asiento.
Llegó el turno de preguntas y respuestas, y Jhony alzó su mano. El agente que lo vigilaba se sobresaltó, pero ¿qué podía hacer?, preguntar no era ilegal, eso sí, a la mínima... lo echaría de la sala, vaya que si lo echaría.
_ ¿Sí joven?. El moderador del evento, desconocedor por completo de los antecedentes del chico que levantaba la mano, le concedía la palabra.
_ La pregunta que quiero hacer va dirigida a todos los doctores que han intervenido en este acto. Dijo Jhony, aparentemente tranquilo.
_ Adelante
El alcalde del pueblo miraba inquisitivo a Jhony, como si con la mirada pudiera averiguar sus verdaderas intenciones.
La cámara del programa de televisión captó el rostro del joven que dijo: _ Nos han dicho ustedes aquí esta noche que la mejor bebida desde el punto de vista dietético es el agua, ¿verdad?.
_ Así es. Contestó uno de los doctores.
_¿Entonces por qué cojones han estado bebiendose mi meado desde que empezaron?
BURRRR!!. Un murmullo se extendió por toda la sala. El policía saltó como un resorte y enfiló hacia Jhony, "!maldita sea ya sabía yo que...
_ ¿Como?. Dijo el moderador, totalmente lleno de asombro.
_ ¿KE PORKE OS HABÉIS ESTADO BEBIENDO MI MEADO KOLEGAS?, ¿O ES KE OS KREEIS KE ESO DE LA JARRA ES AGUA?. Dijo Jhony a voz en grito.
Lo que siguió es fácil de adivinar: El revuelo; el asombro de los allí presentes; la irrupción del sargento Pipeline acompañado de otro agente; las carcajadas de un par de chicas en la última fila; la detención de Jhony.
_ No le hagan ustedes caso, es un joven con problemas mentales. Dijo el alcalde dirigiéndose a los especialistas que habían intervenido en el acto y que miraban inquietos las jarras de agua situadas en la mesa de la conferencia.
_ No pasa nada señores, !no pasa nada!,. Continuó el alcalde, tratando de calmar el revuelo de la sala, mientras los tres policías reducian al autor del mismo.
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Pero sí paso, sí. Tras analizar el agua se comprobó que efectivamente contenía productos de deshecho. La noticía se filtró a la prensa, a pesar de todos los intentos del alcalde por echar tierra sobre el asunto. La fotografía de Jhony saltó a las páginas de sucesos de numerosos periódicos. Además al registrar al joven se le encontraron encima varias instantáneas en las que se recogía el momento en el que claramente orinaba en unas botellas de agua mineral sustraidas a la organización del evento.
Las autoridades sanitarias estaban que echaban chispas. Dos de los doctores demandaron al Ayuntamiento, otro que participaba en un programa semanal en la televisión, dejó de aparecer en público durante varios meses. La prensa se tomó el asunto a broma. Entre la gente joven de la zona surgieron decenas de chistes sobre el tema, algunos consideraron a Jhony un héroe. El sargento Pipeline quería que se lo tragara la tierra.
¿Y Jhony?, Jhony, como he dicho, entró a pasar una buena temporada a la sombra de los muros de una prisión.
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Tags: relato

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Extremadura, España
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Hombre tripolar, con inquietudes literarias... miembro del partido de mi mismo (y en muchas ocasiones con ganas de autoexpulsarmE), superviviente nato, navegante de bares y bibliotecas... y en ocasiones amable. Signo Zodiacal: Virgo Creative Commons License
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