El monje y la Guerrera
Brillaba un espléndido sol.
El monje introdujo sus manos en el agua y se refrescó el rostro.
Había llovido mucho aquel invierno, y ahora cuando comenzaba la primavera el rio fluía con fuerza.
El frescor del agua lo reconfortó, aliviando el calor de la larga caminata. Llevaba ya muchos años recorriendo los senderos,de pueblo en pueblo,de monasterio en monasterio, en una búsqueda que sabía cuando comenzó pero cuyo final ignoraba.
Una sombra se recortó sobre el apacible cauce...
El monje se dió la vuelta, encontrándose con una guerrera alta, morena, cuyos músculos relucían bajo los rayos solares, torneados, fuertes, forjados al calor de mil batallas.
Los tranquilos ojos del monje chocaron con la mirada azul de la mujer.
_¿Qué buscas?. Pregunto la guerrera
_La paz interior. Respondió sosegado el monje
_ !Yo te la daré!
La guerrera sacó su espada. Un silvido metálico acompañó al desenvainamiento, como una escalofriante amenaza que tensó hasta el último nervio del hombre a cuyos oidos llegó. Y sujetándola con las dos manos seccionó de un tajo, rápido y potente, la cabeza del monje postrado ante ella.
Las dos partes del cuerpo, unidas hasta ese momento, cayeron al agua y fueron arrastradas por la corriente.
La guerrera observó como la sangre tardaba poco en diluirse.
En un momento desaparecería hasta la última gota.
Y nadie sabrá jamás la secreta y profunda envidia que del monje sentía la guerrera en lo más recóndito de su alma.
##



lucerodelalba dijo
jijiji , por lo que veo la guerrera se tomo las palabras del monje al pie de la letra yo espero no encontrarmela :) besos.
17 Enero 2008 | 09:51 PM